El viernes 26 de Junio a las 18:00 horas, en La Casa del Conde, Argual, Los Llanos de Aridane, un grupo de poetas y poetizas, se reunieron para brindar culto a la poesía canaria. En este recital, de la obra de Arturo Maccanti, oriundo de Gran Canaria, destacó el ambiente humilde y bohemio de las palabras que fueron articuladas con pasión y energía, con el acompañimiento de una guitarra acústica.
A continuación les dejo un resumen del autor.
Arturo Maccanti, una de las voces más hondas y singulares de la poesía canaria de la segunda mitad del siglo XX, construyó una obra donde la memoria y el paisaje atlántico se entrelazan de forma indisoluble. Su lírica, vinculada en sus inicios a la Generación de los 50, se aleja de la retórica grandilocuente para adentrarse en un intimismo descarnado, donde el tiempo, la nostalgia por la infancia perdida y el peso del olvido son constantes universales. A través de un lenguaje depurado y musical, Maccanti logra transformar la geografía insular —la luz herida de las islas, el mar omnipresente y los rincones de su natal Gran Canaria o de Tenerife— en un espacio mítico, un territorio existencial donde el ser humano se enfrenta a su propia fragilidad.
Leer su poesía es asistir a una constante búsqueda de la trascendencia en lo cotidiano y lo fugaz, un diálogo silencioso con los fantasmas del pasado y con una belleza que siempre parece estar a punto de desvanecerse. Maccanti no busca deslumbrar con artificios, sino conmover desde la autenticidad de una herida compartida: la conciencia del tránsito de la vida y el dolor de la ausencia. En sus versos, la palabra se convierte en el último refugio frente al vacío, un testimonio de resistencia poética que consagra su legado como un pilar fundamental de las letras hispánicas, capaz de hallar en el aislamiento de la isla una resonancia íntima e infinitamente universal.


